Albert Manifold fue destituido de su cargo como presidente de BP después de que la junta expresara 'serias preocupaciones' sobre los estándares de gobernanza y su conducta. Durante sus ocho meses en el cargo, supuestamente actuó de manera agresiva hacia sus colegas, según fuentes anónimas.
En respuesta, Manifold reconoció la decisión de la junta, pero rechazó vehementemente las acusaciones en su contra, afirmando que no se le había informado de ningún problema relacionado con su comportamiento durante su mandato. Enfatizó su compromiso de impulsar cambios y mejorar la situación financiera de BP, al tiempo que elogiaba al equipo de liderazgo de la empresa.
Este incidente destaca posibles problemas de gobernanza dentro de BP, que podrían afectar el sentimiento de los inversores y la efectividad operativa de la empresa en el futuro.