El Concejo de la Ciudad de Nueva York ha aprobado un impuesto sobre las residencias no primarias, dirigiéndose particularmente a los propietarios de apartamentos de lujo.
Este impuesto pied-a-terre se aplicará a propiedades valoradas en $1 millón o más, con tasas que aumentan según el valor de la propiedad: 4% para viviendas valoradas entre $1 millón y $3 millones, 5.25% para aquellas entre $3 millones y $5 millones, y 6.5% para propiedades que superen los $5 millones.
Los expertos señalan que el sistema de evaluación de propiedades obsoleto de la ciudad a menudo subvalora estas viviendas, lo que podría mitigar el impacto financiero inmediato.
A partir del año fiscal 2028-2029, las valoraciones de las propiedades se ajustarán para reflejar las ventas del mercado, lo que llevará a tasas impositivas más bajas: 0.8% para propiedades entre $5 millones y $15 millones, 1.05% para aquellas entre $15 millones y $25 millones, y 1.3% para propiedades de más de $25 millones.
El multimillonario de alto perfil Ken Griffin, quien posee un penthouse en Manhattan, ha criticado públicamente el impuesto, indicando que triplicaría su factura de impuestos sobre la propiedad. Este impuesto podría crear una carga financiera significativa para los propietarios de propiedades adinerados y podría influir en sus decisiones sobre residencia e inversión en la Ciudad de Nueva York.