La estrategia de Nueva Delhi para incentivar depósitos en moneda extranjera de indios no residentes ha llevado a flujos sustanciales, con más de $65 mil millones dirigidos a estos depósitos desde el inicio del esquema en junio.
Este ingreso ha proporcionado al Banco de Reserva de India (RBI) los recursos necesarios para gestionar la volatilidad de la moneda, aunque no tiene como objetivo alterar la dirección general de la rupia. La rupia se cotizaba a 95.7 frente al dólar, con proyecciones que sugieren que podría estabilizarse alrededor de 96.50 para marzo de 2027.
El ministerio de finanzas ha calificado este esquema de depósito como el esfuerzo de movilización de divisas más significativo de India, con expectativas de que los ingresos totales podrían alcanzar los $100 mil millones para finales de agosto.
Esto ocurre en un momento en que India está lidiando con un déficit comercial en expansión, que ha aumentado a $49.3 mil millones desde $32.3 mil millones interanualmente, en gran parte debido a un aumento de casi el 22% en las importaciones de energía. La rupia se ha depreciado un 6.5% frente al dólar este año, convirtiéndola en una de las monedas más débiles de Asia.
Analistas de Jefferies y Citi han señalado que, aunque los flujos actuales son prometedores, la sostenibilidad de este apoyo financiero dependerá de los precios futuros del petróleo y las tendencias de inversión extranjera después de que concluya el esquema incentivado.