El reciente anuncio del gobierno de EE. UU. de una campaña de 'Día D Económico' tiene como objetivo desconectar a Irán de la economía global en medio de un conflicto en curso. Esta iniciativa se dirige a las naciones que mantienen lazos comerciales con Irán, enfocándose particularmente en China, que representa aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo de Irán.
En 2025, China participó en $9.96 mil millones de comercio con Irán, excluyendo las exportaciones de petróleo no reportadas. A pesar de las sanciones de EE. UU., China ha mostrado resistencia, con funcionarios instruyendo a las empresas nacionales a ignorar estas sanciones.
Los EAU, históricamente un socio comercial importante, han suspendido el comercio con Irán tras amenazas de seguridad, mientras que Turquía continúa importando gas iraní a pesar de buscar diversificación. Irak sigue siendo muy dependiente de la energía iraní, con un comercio que supera los $10 mil millones en 2025, pero podría enfrentar desafíos debido a las nuevas sanciones de EE. UU.
India, otro socio comercial significativo, ha visto una disminución en el comercio con Irán y se verá afectada por las posibles sanciones de EE. UU. a sus refinerías. El impacto general de estas sanciones podría llevar a una reducción significativa en el comercio y la estabilidad económica de Irán, al tiempo que también tensaría las relaciones entre EE.
UU. y sus socios comerciales que están económicamente vinculados a Irán.