La Ley de Modernización de Vehículos de Motor de 2026, que actualmente avanza en el Congreso, tiene como objetivo restringir a los fabricantes de automóviles con cualquier interés de capital de adversarios extranjeros, incluidos China, de fabricar o vender vehículos en EE. UU.
El mayor accionista de Mercedes-Benz es BAIC, un fabricante de automóviles chino de propiedad estatal con una participación del 9.98%, lo que podría poner a la empresa en riesgo de ser prohibida en el mercado estadounidense.
El lenguaje del proyecto de ley es considerado como inequívoco por los expertos, sugiriendo que a menos que se realicen cambios o BAIC desinvierta su participación, Mercedes-Benz podría verse obligada a cesar operaciones en EE. UU.
Esta legislación refleja las crecientes preocupaciones entre los legisladores estadounidenses sobre la influencia china en la industria automotriz, a pesar de que Mercedes-Benz tiene una presencia significativa en EE. UU., empleando a más de 10,000 personas y operando importantes plantas de ensamblaje.
Las implicaciones de este proyecto de ley se extienden más allá de Mercedes-Benz, afectando potencialmente a otros fabricantes de automóviles con vínculos chinos, como Volvo. La situación subraya las complejidades de la propiedad internacional en el sector automotriz y las posibles consecuencias no deseadas de las acciones legislativas dirigidas a la seguridad nacional.