Los mercados asiáticos experimentaron un fuerte repunte el lunes tras el anuncio de un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán, destinado a resolver casi cuatro meses de conflicto. Este desarrollo llevó a los inversores a reducir la prima de riesgo geopolítico que había estado afectando a los mercados desde febrero.
Los futuros del petróleo crudo estadounidense para entrega en julio cayeron un 4.77% a $80.83 por barril, mientras que los futuros de Brent bajaron aproximadamente un 4% a $83.77 por barril. La reacción positiva del mercado fue evidente en las acciones asiáticas, con el Kospi de Corea del Sur subiendo un 5.1%, el Nikkei 225 de Japón aumentando un 3.6% y el S&P/ASX 200 de Australia ganando un 1.3%.
Los analistas señalaron que el mercado había estado anticipando esta noticia durante meses, y la confirmación de la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval de EE. UU. contribuyeron al alivio.
La caída en los precios del petróleo también afectó a otras clases de activos, con el índice del dólar estadounidense debilitándose un 0.32% y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años de referencia cayendo 5 puntos básicos a 4.423%. Esto sugiere que los inversores están reevaluando las preocupaciones sobre la inflación a la luz de la disminución de los precios de la energía.
Sin embargo, persiste el escepticismo sobre la durabilidad del acuerdo de paz, ya que aún no está firmado y podría enfrentar riesgos de implementación. Los precios del oro subieron casi un 2% a $4,302.19 por onza, lo que indica que algunos inversores aún buscan activos refugio a pesar del sentimiento general de mayor riesgo.
Los analistas del Commonwealth Bank of Australia destacaron que el futuro de los precios del petróleo dependerá de cuán rápido puedan volver a la normalidad el transporte y la producción, con expectativas de que el Brent podría caer a alrededor de $80 por barril para fin de año si las condiciones se estabilizan.
Las implicaciones más amplias para los inversores incluyen la posibilidad de que los precios más bajos de la energía alivien las presiones inflacionarias, lo que podría influir en las políticas de los bancos centrales en las próximas semanas.