La primera ministra Sanae Takaichi está preparando un presupuesto suplementario destinado a ayudar a los hogares con el aumento de los costos de vida, lo que ha suscitado escepticismo sobre su compromiso con la gestión de los niveles de deuda de Japón.
El presupuesto se alinea con las expectativas del mercado en torno a 3 billones de yenes (19 mil millones de dólares), pero significa un cambio respecto a su postura anterior en contra del gasto adicional.
Takaichi ha asegurado que este gasto se financiará a través de bonos para cubrir el déficit, sin embargo, el mercado de bonos reaccionó negativamente, con el rendimiento del bono soberano japonés a 10 años subiendo a 2.809%, el más alto desde 1996.
Jesper Koll de Monex Group destacó la inteligencia del mercado de bonos, sugiriendo que el aumento del gasto inevitablemente conduce a un aumento de la deuda. El enfoque inusual en un presupuesto del año calendario, en lugar del tradicional año fiscal que termina el 31 de marzo, ha generado más preocupaciones entre los analistas.
Mientras algunos, como Louis Chua de Julius Baer, atribuyen la ansiedad del mercado de bonos a factores económicos más amplios, otros, incluyendo a State Street Investment Management, ven el presupuesto como una respuesta específica a presiones económicas concretas en lugar de un estímulo amplio.
Los recientes datos económicos que muestran una tasa de crecimiento anualizada del 2.1% y un aumento del 14.8% en las exportaciones en abril ofrecen una perspectiva mixta, indicando una posible resiliencia en la economía.
Sin embargo, el yen sigue débil, cotizando cerca de 160 frente al dólar, y el mercado de bonos refleja una creciente certeza sobre la inflación y posibles aumentos de tasas de interés por parte del Banco de Japón.