A partir del 1 de julio, los viajeros que requieran un visado para ingresar a Japón verán un aumento drástico en las tarifas de solicitud, con los visados de entrada única pasando de 3,000 yenes ($19) a 15,000 yenes ($93) y los visados de entrada múltiple de 6,000 yenes a 30,000 yenes.
Este ajuste de tarifas se atribuye a la depreciación del yen japonés y al aumento de la presión sobre la infraestructura debido a un aumento en el turismo, que alcanzó niveles récord en 2024 y 2025.
Los expertos sugieren que, aunque el aumento de tarifas no está dirigido directamente a controlar el exceso de turismo, puede ayudar a compensar los costos administrativos asociados con la gestión del flujo de visitantes.
A pesar de estos aumentos, el Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, indicó que los cambios probablemente no disuadirán a los turistas, ya que muchos son visitantes recurrentes. Además, un impuesto de salida también aumentará de 1,000 yenes a 3,000 yenes, reflejando la creciente proporción de turistas extranjeros entre los viajeros que salen de Japón.
El sector turístico se ha convertido en un contribuyente vital al PIB de Japón, y el gobierno parece estar aprovechando esta demanda para implementar aumentos de tarifas sin impactar significativamente el número de visitantes.
Consideraciones políticas también pueden jugar un papel, ya que el gobierno busca abordar las preocupaciones públicas sobre el exceso de turismo y la inmigración mientras gestiona los beneficios económicos de una industria turística robusta.