Jaguar Land Rover, propiedad de Tata Motors, está respondiendo a la intensa competencia de marcas de automóviles chinas más baratas, un reciente ciberataque y aranceles de EE. UU. al iniciar un programa de despido voluntario para el personal asalariado y de gestión.
La compañía busca lograr ahorros significativos de aproximadamente £1.7 mil millones en los próximos dos años mientras reduce su punto de equilibrio a 300,000 vehículos.
Aunque JLR no confirmó el número exacto de pérdidas de empleo, el anuncio refleja desafíos más amplios en la industria automotriz del Reino Unido, que ha visto medidas similares de reducción de costos de otras marcas de lujo como Aston Martin y Bentley.
El gobierno del Reino Unido ha descartado un rescate para JLR, pero está en conversaciones con ejecutivos de la empresa para discutir las implicaciones de estos despidos. Mientras tanto, las acciones de Tata Motors cayeron un 0.7% tras la noticia, aunque siguen subiendo aproximadamente un 9.5% en lo que va del año.
Esta situación subraya las presiones que enfrenta no solo JLR, sino también el sector automotriz en general, como lo evidencia el reciente anuncio de Volkswagen sobre planes para recortar 50,000 empleos en medio de desafíos similares en el mercado.