Irán está a punto de presentar una queja ante la FIFA debido a las restricciones de viaje impuestas por las autoridades estadounidenses, que exigen que la selección nacional de fútbol ingrese al país dentro de las 24 horas previas a sus partidos y salga inmediatamente después.
Esta situación ha llevado al entrenador Amir Ghalenoei a calificar a Irán como el 'equipo más oprimido' del torneo, ya que las restricciones obstaculizan su capacidad para prepararse adecuadamente. La Federación de Fútbol de Irán argumenta que estas limitaciones violan los principios de igualdad de condiciones para todos los equipos participantes, lo que podría afectar su preparación técnica.
Andrew Giuliani, director del Grupo de Trabajo de la Copa del Mundo de la Casa Blanca, indicó una disposición a renegociar estos términos para garantizar la equidad competitiva, sugiriendo que a Irán se le podría permitir quedarse más tiempo alrededor de sus partidos. El Departamento de Seguridad Nacional de EE.
UU. ha declarado que estas medidas son precauciones de seguridad acordadas con Irán, que está programado para jugar contra Bélgica el 21 de junio y contra Egipto el 27 de junio. La disputa en curso genera preocupaciones sobre el impacto de tales restricciones en el rendimiento del equipo y la integridad general del torneo.