Irán ha intensificado sus acciones militares, afirmando haber atacado a fuerzas militares estadounidenses en Siria y Baréin, coincidiendo con que EE. UU. lleva a cabo su sexta noche consecutiva de bombardeos aéreos contra posiciones iraníes. El Comando Central de EE.
UU. informó que estos ataques tenían como objetivo varios objetivos militares, incluyendo defensas aéreas e infraestructura logística. Los medios estatales iraníes alegaron que los ataques de EE. UU. resultaron en bajas civiles y daños a la infraestructura, aunque estas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente.
La situación se complica aún más con los Guardianes de la Revolución de Irán afirmando que atacaron un centro de mando estadounidense en Siria. En respuesta a las crecientes tensiones, se activaron sirenas de alerta aérea en Baréin, y Kuwait informó haber interceptado ataques de misiles y drones iraníes.
Este conflicto tiene implicaciones para los mercados del petróleo, ya que los precios del crudo Brent subieron a $84.67 por barril, reflejando preocupaciones sobre interrupciones en el suministro en la región.
El presidente ha indicado una disposición a escalar las acciones militares si Irán no participa en negociaciones, lo que podría afectar aún más los precios del petróleo y la estabilidad del mercado.