El 5 de agosto de 2026, el Banco de la Reserva de India (RBI) decidió mantener su tasa de interés de referencia sin cambios en 5.25%, alineándose con las expectativas de los economistas.
Esta decisión se produce mientras la inflación minorista de India ha superado el objetivo a medio plazo del RBI del 4%, alcanzando un máximo de 18 meses del 4.38% en junio, impulsada principalmente por el aumento de los precios del petróleo.
El gobernador del RBI, Sanjay Malhotra, señaló que, aunque la inflación general ha aumentado, la inflación subyacente se mantiene moderada, y anticipa una disminución de la inflación subyacente después de alcanzar su punto máximo en el trimestre de diciembre.
Enfatizó la necesidad de claridad sobre las tendencias de inflación antes de realizar ajustes en la política, sugiriendo que los futuros cambios en las tasas dependerán de la dinámica evolutiva del crecimiento y la inflación.
La postura del RBI contrasta con otros países asiáticos que recientemente han aumentado las tasas de interés para combatir la inflación, particularmente a la luz de las tensiones geopolíticas que afectan los precios de la energía.
Las perspectivas para el crecimiento económico de India parecen inciertas, influenciadas por factores como el monzón suroeste, El Niño y las políticas comerciales globales. Analistas de HSBC predicen que la inflación se mantendrá por encima del 5% durante ocho meses a partir de octubre, lo que podría llevar al RBI a aumentar las tasas en los próximos meses.
Además, el déficit fiscal de India se está ampliando, y la rupia está luchando contra otras monedas asiáticas, lo que lleva al RBI y al gobierno a implementar medidas para atraer capital extranjero. En general, la decisión del RBI refleja un acto de equilibrio entre gestionar la inflación y apoyar el crecimiento económico en medio de presiones externas significativas.