Los centros de datos estadounidenses, cruciales para el desarrollo de la IA, dependen en gran medida de proveedores chinos para componentes esenciales como transformadores, equipos de conmutación y baterías. Las acciones recientes del gobierno de EE.
UU., incluida una orden ejecutiva del presidente Trump declarando una emergencia nacional por amenazas extranjeras a la red eléctrica, señalan un cambio de enfoque hacia la seguridad de las cadenas de suministro nacionales. Los analistas señalan que aproximadamente el 30% de ciertas categorías de transformadores y equipos de conmutación y más del 40% de las importaciones de baterías de EE.
UU. provienen de China, lo que genera preocupaciones sobre vulnerabilidades estratégicas. Se proyecta que la capacidad de los centros de datos de EE. UU. crecerá significativamente, de 62 GW en marzo de 2026 a 152 GW para 2030, impulsada por las cargas de trabajo de IA. Empresas como Hitachi Energy y Siemens Energy están invirtiendo fuertemente en la producción en EE.
UU. para abordar estas vulnerabilidades. Sin embargo, las posibles prohibiciones sobre transceptores ópticos chinos podrían llevar a un aumento de costos para los hyperscalers de EE. UU., ya que podrían tener dificultades para encontrar alternativas locales rápidamente.
El mercado actual ya enfrenta escasez de transformadores de potencia y subestaciones, lo que podría empeorar con nuevas restricciones. El impulso de la administración para reducir el riesgo de la infraestructura de IA refleja una estrategia más amplia para mitigar la dependencia de la tecnología china, reminiscentes de los desafíos enfrentados durante el despliegue de 5G.