Los circuitos impresos son componentes esenciales en casi todos los dispositivos electrónicos, incluidos aquellos utilizados en inteligencia artificial. Actualmente, alrededor del 30% de los PCBs del mundo se producen en EE. UU., pero esta cifra ha caído a solo el 4%. Este declive plantea preocupaciones de seguridad nacional, ya que el Departamento de Defensa de EE.
UU. ha ordenado que la mayoría de sus compras de PCBs provengan de fuentes nacionales para mitigar los riesgos de componentes maliciosos. El gobierno de EE. UU. está considerando subsidios e incentivos fiscales para fomentar la producción nacional de PCBs, coincidiendo con el aumento de las tensiones con China sobre la tecnología de IA.
Empresas como TTM Technologies y Sanmina, los únicos fabricantes de PCBs que cotizan en bolsa en EE. UU., están experimentando un crecimiento significativo, con las acciones de TTM disparándose casi un 500% en el último año.
Sin embargo, están luchando por satisfacer la creciente demanda tanto del sector de IA como de las necesidades militares, exacerbada por los conflictos geopolíticos que afectan el suministro de materias primas. Los precios de los PCBs han aumentado, con TTM incrementando los precios entre un 5% y un 25% para competir con la demanda de IA.
Se proyecta que el mercado global de PCBs crecerá significativamente, alcanzando casi $96 mil millones este año. Se están llevando a cabo esfuerzos legislativos para apoyar la fabricación de PCBs en EE. UU., incluido un crédito fiscal propuesto del 25% para circuitos impresos fabricados en América y $3 mil millones en subvenciones para fabricantes.
La urgencia de fortalecer la producción nacional se subraya por los riesgos potenciales asociados con la dependencia de PCBs fabricados en el extranjero, que podrían estar comprometidos y representar amenazas para la seguridad nacional y las capacidades de defensa.