El 2 de julio de 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó una multa de 4.1 mil millones de euros (4.67 mil millones de dólares) contra Google, impuesta originalmente por la Comisión Europea en 2018 por abusar de su dominio en el mercado de sistemas operativos móviles.
El tribunal desestimó la apelación de Google, que buscaba anular la sanción relacionada con sus prácticas de preinstalación de sus aplicaciones en dispositivos Android, perjudicando así a los competidores. Este fallo sigue a una historia de acciones antimonopolio contra Google, incluida una multa anterior de 2.95 mil millones de euros por problemas en su sector de tecnología publicitaria.
La Comisión Europea ha estado investigando a Google desde 2015, y el fallo actual refleja una tendencia más amplia de escrutinio regulatorio sobre las grandes empresas tecnológicas bajo la Ley de Mercados Digitales.
Las implicaciones de este fallo van más allá de Google, ya que señala una postura firme de los reguladores europeos hacia las empresas tecnológicas estadounidenses, lo que ha generado críticas de funcionarios estadounidenses, incluido el expresidente Donald Trump. El entorno regulatorio en curso puede afectar cómo operan estas empresas en Europa y podría llevar a nuevos desafíos legales.