Los futuros del oro cayeron más del 13% en el segundo trimestre, marcando una caída significativa en medio de crecientes tensiones geopolíticas, particularmente relacionadas con la guerra en Irán, donde los precios han caído un 21% desde que comenzó el conflicto.
Esta disminución genera preocupaciones sobre la efectividad del oro como activo refugio, especialmente ya que se desplomó un 0.2% en un día en que el S&P 500 también cayó un 0.5%. Analistas como Roger Aliaga-Diaz de Vanguard advierten que, si bien el oro puede servir como cobertura, su rendimiento es inconsistente y no siempre contrarresta las caídas del mercado de valores.
Datos históricos de JPMorgan Private Bank indican que el oro ha tenido un buen desempeño durante grandes choques geopolíticos, promediando un retorno del 1.8% en tales períodos, mientras que las acciones y los bonos del Tesoro a 10 años han mostrado caídas promedio.
Los asesores financieros sugieren que el oro debe ser visto como una herramienta de diversificación en lugar de una cobertura directa contra las acciones, con asignaciones recomendadas que generalmente no superan el 5%.
Se alienta a los inversores a mantener una perspectiva a largo plazo sobre sus tenencias de oro y considerar su tolerancia al riesgo, con algunos expertos aconsejando una asignación más conservadora del 1% al 2%. En general, aunque la reciente volatilidad del oro es notable, aún puede desempeñar un papel valioso en una estrategia de inversión diversificada.