El martes, la FAA comenzó a revisar un incidente de seguridad que involucró a Marine One, el helicóptero utilizado por el presidente Trump, que despegó de la Casa Blanca a las 2:33 p.m. y que supuestamente estuvo involucrado en una pérdida de separación con Envoy Air 3742, un jet regional, solo un minuto después.
Aunque la FAA declaró que el incidente no parecía ser un peligroso casi accidente, resalta las preocupaciones continuas sobre la seguridad del tráfico aéreo, particularmente a la luz de incidentes fatales anteriores.
Tras una trágica colisión en el aire en enero de 2025 que resultó en 67 muertes, la FAA había implementado regulaciones estrictas para prevenir el tráfico mixto de helicópteros y jets alrededor del Aeropuerto Nacional Reagan de Washington.
Típicamente, los vuelos comerciales se detienen cuando Marine One está en el aire, pero en este caso, los controladores de tráfico aéreo no detuvieron los vuelos, lo que plantea preguntas sobre la adherencia a los protocolos de seguridad.
La FAA planea convocar un Equipo de Revisión de Seguridad para investigar más a fondo el incidente, lo que podría llevar a un renovado escrutinio de las prácticas de gestión del tráfico aéreo en la zona. Ambos aviones aterrizaron de manera segura, pero el incidente subraya la importancia de mantener estándares de separación estrictos para garantizar la seguridad de los pasajeros.