Arabia Saudita emitió alertas a sus ciudadanos tras los informes de explosiones en Riad, donde se escucharon dos estallidos y se observó una gran columna de humo cerca del aeropuerto principal. Aunque la causa sigue sin estar clara, este incidente ocurre en un contexto de ataques incrementados por los hutíes respaldados por Irán y conflictos regionales en curso.
La situación se complica aún más por los esfuerzos diplomáticos de Pakistán para asegurar suministros de energía ininterrumpidos con Irán, destacando la importancia de la estabilidad en la región para las cadenas de suministro globales.
Estados Unidos aprobó recientemente un importante acuerdo de armas con Arabia Saudita, que incluye casi 50 aviones de combate F-35, lo que se espera que refuerce las capacidades defensivas del reino.
Mientras tanto, los precios del petróleo crudo Brent han aumentado un 72% desde principios de 2026 debido a las interrupciones en los suministros de energía a través del Estrecho de Ormuz, aunque las reacciones recientes del mercado sugieren que el impacto de un oleoducto saudí dañado puede ser menos severo de lo que se temía inicialmente.
Hasta el viernes, los futuros del West Texas Intermediate de EE. UU. cerraron a $100.30 por barril, mientras que el crudo Brent se estableció en $103.87, reflejando la volatilidad continua en el mercado del petróleo influenciada por tensiones geopolíticas.