Los estrategas de divisas advierten que el dólar estadounidense podría estar bajo presión a medida que los riesgos fiscales y los indicadores económicos más débiles llevan a los inversores a reevaluar sus posiciones.
El Índice del Dólar estadounidense, que mide el dólar frente a seis monedas principales, ha subido un 1.15% en lo que va del año, alcanzando un máximo de 52 semanas de 101.80 en junio, pero recientemente se situó en 99.4.
Charu Chanana de Saxo señaló que, aunque los mayores rendimientos de los bonos del Tesoro han respaldado al dólar, es posible que no lo hagan si los inversores perciben estos aumentos como indicativos de riesgo fiscal en lugar de fortaleza económica. Los recientes datos de consumo, inflación y empleo en EE.
UU. más débiles han llevado a reducir las expectativas de aumentos en las tasas de interés, lo que ha llevado a algunos inversores a recortar sus posiciones largas en dólares. Esta tendencia podría empujar el índice del dólar a la baja, potencialmente estableciéndose en un rango de 95-100 durante el resto del año.
Además, las señales mixtas de la Reserva Federal sobre su estrategia de inflación añaden incertidumbre sobre el futuro del dólar. A pesar de las preocupaciones sobre una posible corrección del mercado de valores, algunos analistas creen que los inversores extranjeros pueden no abandonar completamente los activos en dólares, ya que podrían volver a los bonos del Tesoro como refugio seguro.