Los precios del combustible diésel han alcanzado niveles sin precedentes, con los camioneros en EE. UU. pagando ahora un promedio de $5.85 por galón, un aumento de casi el 60% en comparación con el año pasado. En California, los precios son aún más altos, alcanzando los $7.70 por galón.
Este aumento se atribuye a importantes interrupciones en las refinerías causadas por las guerras en Ucrania e Irán, que han interrumpido colectivamente alrededor del 8% del suministro global de diésel, lo que equivale a aproximadamente 2 millones de barriles por día.
Analistas como John Kilduff de Again Capital enfatizan que los precios del diésel están estrechamente relacionados con la inflación, ya que afectan directamente el costo de los bienes transportados por camiones. Bob McNally de Rapidan Energy destaca el papel crítico del diésel en varios sectores, incluyendo el transporte y la agricultura, lo que lo convierte en un indicador económico clave.
La situación se agrava por la prohibición de Rusia sobre las exportaciones de diésel y los ataques a la infraestructura energética de Oriente Medio, que han tensionado aún más las capacidades de refinación. A medida que estos costos aumentan, es probable que se trasladen a los consumidores, contribuyendo a presiones inflacionarias más amplias en la economía.