El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra votó 6-3 para mantener la tasa de interés de referencia en 3.75%, alineándose con las expectativas del mercado. Los votos disidentes provinieron de Megan Greene, Huw Pill y Catherine Mann, quienes abogaron por un aumento de 25 puntos básicos debido a la persistente inflación por encima de los niveles objetivo durante cinco años.
El comité reconoció que los riesgos relacionados con los precios de la energía siguen siendo elevados, particularmente con posibles interrupciones por eventos geopolíticos y problemas en la cadena de suministro, incluidos aquellos vinculados al hardware de IA. Greene enfatizó que un aumento proactivo de la tasa podría mitigar el riesgo de que las presiones inflacionarias se arraiguen.
Pill coincidió con este sentimiento, destacando la incertidumbre en torno a los precios de la energía y los desafíos de ajustar la política monetaria en un entorno así.
La decisión de mantener las tasas estables se produce después de que la inflación en el Reino Unido cayera al 2.6% en junio, el nivel más bajo en 15 meses, pero el comité se mantiene vigilante ante los riesgos inflacionarios futuros.