Ha estallado una disputa dentro de Tata Group sobre la reelección de N. Chandrasekaran como presidente de Tata Sons, con Noel Tata impugnando la legalidad de la decisión.
Este conflicto destaca una división fundamental en la estrategia: Noel Tata favorece mantener a Tata Sons como una entidad privada para proteger la propiedad, mientras que Chandrasekaran aboga por un crecimiento agresivo a través de inversiones sustanciales.
Las apuestas son altas, ya que un estancamiento prolongado podría obstaculizar los planes de Tata para una salida a bolsa, lo cual es crucial para recaudar los estimados 290 mil millones de rupias (3 mil millones de dólares) necesarios anualmente para apoyar sus empresas con pérdidas, incluyendo Air India.
Los analistas señalan que el rendimiento financiero reciente del grupo ha sido decepcionante, con una caída del 35% en el beneficio neto consolidado a 266 mil millones de rupias (2.78 mil millones de dólares) en medio de pérdidas de varias subsidiarias.
La posible salida a bolsa de Tata Sons podría amenazar la propiedad mayoritaria de Tata Trusts, lo que les llevaría a proponer la adquisición de la participación que posee Shapoorji Pallonji Group para mantener el control.
Sin embargo, las presiones financieras y la necesidad de capital para financiar proyectos ambiciosos como una planta de semiconductores de 11 mil millones de dólares complican la situación, ya que la empresa actualmente carece de acceso a los mercados de capital.
El resultado de esta batalla en la sala de juntas será crítico para el futuro de Tata Group, influyendo en sus estrategias operativas y en su salud financiera.