A medida que se acercan las elecciones de medio término, la idea de indexar las ganancias de capital a la inflación ha ganado atención, destacada particularmente en un artículo de opinión del Wall Street Journal.
Esta propuesta tiene como objetivo ajustar la base de los activos para que los impuestos sobre las ganancias de capital reflejen las ganancias económicas reales en lugar de los aumentos inflacionarios.
Cary Sinnett, un planificador financiero certificado, explica que bajo el tratamiento fiscal actual, vender una acción que apreció de $100 a $102, con una tasa de inflación del 2%, resultaría en impuestos sobre la ganancia de $2, a pesar de que la inflación representa gran parte de ese aumento.
Actualmente, la tasa impositiva máxima sobre las ganancias de capital a largo plazo es del 20%, más un 3.8% adicional para los contribuyentes de altos ingresos. El cambio potencial podría incentivar la inversión a largo plazo, ya que los inversores podrían estar más inclinados a mantener activos durante períodos más largos para beneficiarse de los ajustes por inflación.
Sin embargo, las complejidades de implementar un sistema así podrían crear desafíos, especialmente para activos como coleccionables o bienes raíces, donde el seguimiento de la base de costos se vuelve más complicado.
Además, el análisis de la Tax Foundation sugiere que los hogares de altos ingresos se beneficiarían más, con un aumento promedio del ingreso después de impuestos del 0.4% para 2036, mientras que los hogares de bajos ingresos verían ganancias mínimas.
A pesar del atractivo de esta propuesta, expertos como Garrett Watson de la Tax Foundation expresan escepticismo sobre su viabilidad política, señalando que las implicaciones significativas de ingresos podrían obstaculizar su progreso, especialmente en un Congreso dividido.