El yen japonés ha perdido aproximadamente la mitad de sus ganancias tras una intervención histórica de EE. UU. y Japón, cotizándose ahora a más de 159 por dólar después de fortalecerse brevemente a 155.
Los analistas, incluido Jesper Koll de Monex Group, enfatizan que aunque la intervención ha disuadido el comercio especulativo, no ha abordado la ventaja fundamental de rendimiento de los activos estadounidenses sobre los japoneses. El rendimiento actual de los bonos del Tesoro de EE.
UU. a 10 años se sitúa en 4.686%, significativamente más alto que el 2.846% de Japón, lo que incentiva a los inversores a favorecer las inversiones estadounidenses. La próxima reunión de política monetaria del Banco de Japón es crucial, ya que su renuencia a aumentar las tasas de interés genera preocupaciones sobre el sistema bancario del país y la deuda pública.
Los expertos sugieren que sin tasas japonesas más altas o rendimientos estadounidenses en descenso, el yen seguirá enfrentando presión a la baja. Además, Crédit Agricole CIB señala que Japón necesita mejorar su atractivo de inversión en lugar de depender únicamente de aumentos en las tasas de interés para estabilizar el yen.
La intervención puede servir como una medida temporal, pero se necesita una acción adicional del Banco de Japón para una recuperación sostenible del yen. El nivel de 160 se ha convertido en un umbral crítico, y cualquier caída rápida podría provocar una intervención adicional por parte de los funcionarios.