Los analistas indican que Irán tendrá dificultades para liquidar sus inventarios de petróleo incluso después de que se levanten las sanciones, principalmente debido a un cambio en la estrategia de compra de energía de China.
China, tradicionalmente el mayor comprador de petróleo de Irán, ha mostrado un entusiasmo decreciente por el crudo iraní, con importaciones que cayeron más de la mitad en junio a aproximadamente 654,000 barriles por día.
Esta disminución coincide con una reducción más amplia en las importaciones totales de crudo de China, que cayeron un 29% en mayo a 7.82 millones de barriles por día, el nivel más bajo desde febrero de 2018.
El conflicto en curso en el Medio Oriente ha llevado a China a centrarse más en su transición hacia la energía verde, como lo destacó el Primer Ministro Li Qiang al enfatizar la expansión de fuentes de energía no fósiles.
Además, el mercado del petróleo enfrenta un aumento en la oferta, con OPEC+ planeando aumentar la producción en 188,000 barriles por día en agosto, contribuyendo a un aumento total de 940,000 barriles por día desde el inicio del conflicto. Este aumento en la oferta, junto con el reciente envío de más de 40 millones de barriles de Irán tras el levantamiento del bloqueo naval de EE.
UU., complica el panorama energético. Sin embargo, las posibles interrupciones en el estrecho de Ormuz siguen siendo una preocupación, ya que Irán ha indicado que podría imponer peajes sobre el paso de petróleo después de 60 días, afectando el flujo de petróleo a través de esta ruta crítica.