Durante la cumbre de BRICS, los líderes enfatizaron la importancia de mejorar el comercio en monedas locales para disminuir la dependencia del dólar estadounidense, impulsados por tensiones geopolíticas y sanciones económicas.
El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa abogó por sistemas de pago transfronterizos más sólidos, mientras que el presidente iraní Masoud Pezeshkian señaló las vulnerabilidades del sistema financiero actual. A pesar de estas discusiones, los expertos siguen dudando de la capacidad de los BRICS para lograr una desdolarización significativa.
El dólar estadounidense sigue dominando el mercado de divisas, representando el 89% de las transacciones, y el bloque carece de los marcos institucionales y financieros necesarios para rivalizar con la liquidez y confianza del dólar.
Además, los intereses en competencia entre los estados miembros, particularmente entre China e India, complican los esfuerzos por una integración financiera más profunda. Si bien algunos países de BRICS han comenzado a liquidar el comercio en monedas locales, estos movimientos son en gran medida reacciones a las sanciones estadounidenses en lugar de una estrategia coordinada.
En general, las aspiraciones de los BRICS para la desdolarización enfrentan obstáculos sustanciales, incluidos los desequilibrios comerciales y las diferentes prioridades nacionales, lo que hace que un cambio significativo lejos del dólar sea poco probable en el corto plazo.