Esta semana, los votantes aprobaron 40 de 41 medidas en la boleta destinadas a restringir el establecimiento de nuevos centros de datos de IA, reflejando una significativa preocupación pública sobre el impacto ambiental de estas instalaciones.
Las medidas abordan principalmente el alto consumo de agua y energía asociado con los centros de datos, que pueden consumir hasta 10 millones de galones de agua diariamente para fines de refrigeración. Los expertos señalan que la complejidad de medir el uso de agua en sitios individuales complica la transparencia, ya que los operadores a menudo informan cifras agregadas.
Por ejemplo, el centro de datos de 1 gigavatio que planea Meta en Indiana podría alcanzar un pico de 8 millones de galones por día durante olas de calor extremo, aunque la empresa afirma que este nivel rara vez se alcanzará.
Los métodos de refrigeración empleados por estos centros de datos varían, con instalaciones modernas que dependen cada vez más de sistemas de refrigeración líquida que son más eficientes, pero que aún generan preocupaciones sobre el uso de agua.
Empresas como Equinix y Meta están invirtiendo en instalaciones de tratamiento de agua para mitigar estos problemas, mientras también exploran tecnologías de refrigeración innovadoras para reducir el consumo general.
Las implicaciones de estos desarrollos son significativas para el sector tecnológico, ya que pueden llevar a un aumento en los costos operativos y obstáculos regulatorios, lo que podría ralentizar el crecimiento de la infraestructura de IA en áreas sensibles a los recursos.