El 5 de noviembre de 2026, el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra votó 8 a 1 a favor de aumentar la tasa de interés clave al 4%, el primer aumento desde agosto de 2023. Esta decisión se produce mientras el banco enfrenta presiones inflacionarias exacerbadas por el conflicto en curso en el Medio Oriente, que ha llevado a un aumento de los precios de la energía a nivel global.
El comité anticipa que la inflación en el Reino Unido alcanzará aproximadamente el 5% a mediados de 2027 antes de disminuir a medida que el impacto de estos precios de energía se reduzca.
El gobernador Andrew Bailey enfatizó la necesidad de avanzar en la resolución del conflicto para mitigar los riesgos inflacionarios, mientras que Catherine L Mann, el miembro más agresivo del comité, abogó por un aumento de tasa más agresivo para combatir los posibles efectos inflacionarios de segunda ronda.
Las expectativas del mercado ya habían incorporado una alta probabilidad de este aumento de tasa, con los operadores también considerando la posibilidad de otro aumento en diciembre. La vulnerabilidad del Reino Unido como importador neto de energía lo hace particularmente sensible a choques externos, lo que resalta la importancia de las acciones del Banco para navegar estos desafíos económicos.