La Secretaria de Agricultura Brooke Rollins recientemente minimizó la amenaza del gusano barrenador, un parásito que puede dañar el ganado, a pesar de haberlo descrito anteriormente como 'aterrador'.
Este cambio de tono se produce después de que el parásito fuera detectado en Texas, lo que generó temores de que pudiera agravar los ya altos precios de la carne de res debido a la inflación, que alcanzó el 4.2% interanual en mayo. Rollins ha enfatizado que el Departamento de Agricultura de EE.
UU. (USDA) está preparado para manejar la situación, afirmando que el suministro de alimentos no está en riesgo y que la infestación puede ser tratada si se detecta a tiempo. También ha atribuido la propagación del gusano barrenador a la laxitud en la aplicación de la inmigración bajo la administración Biden.
Actualmente, se han reportado seis casos en Texas y Nuevo México, y el USDA está implementando medidas como la liberación de moscas estériles para controlar la población. Los expertos advierten que si la infestación se agrava, podría causar daños económicos significativos, con un costo potencial de hasta $3 mil millones, y aumentar aún más los precios de la carne de res.
La situación sigue siendo fluida, con esfuerzos en curso para contener la plaga y monitorear la salud animal en las áreas afectadas.