El Secretario del Tesoro Scott Bessent anunció en CNBC que una parte sustancial de los fondos iraníes liberados bajo el acuerdo provisional del presidente Trump se destinará a la compra de productos alimenticios y medicamentos estadounidenses. Esta supervisión por parte del Tesoro tiene como objetivo mitigar las sensibilidades políticas en torno al acceso de Irán a activos previamente congelados.
El arreglo está destinado a crear un beneficio económico potencial para los agricultores y las empresas farmacéuticas de EE. UU., ya que se podría alentar a Irán a utilizar los fondos liberados para bienes estadounidenses.
Sin embargo, los detalles sobre la cantidad de dinero que se liberará, los mecanismos específicos para la gestión de fondos y la aplicación de las condiciones de gasto siguen sin estar claros. Críticos, incluidos algunos republicanos del Congreso, argumentan que el acuerdo podría otorgar a Irán concesiones excesivas sin abordar adecuadamente las preocupaciones de seguridad.
En contraste, el vicepresidente JD Vance defendió el acuerdo, afirmando que Irán solo se beneficiaría económicamente si cumple con los términos. Sin embargo, los funcionarios iraníes han contrarrestado que determinarán el gasto en función de las condiciones del mercado en lugar de las estipulaciones de EE.
UU., lo que plantea preguntas sobre el alcance del control del Tesoro sobre los fondos una vez liberados. Trump enfatizó que los fondos se colocarían en una cuenta de depósito en garantía controlada por EE. UU. para compras específicas, incluidos productos agrícolas como maíz, trigo y soja. Esta situación continúa evolucionando y se anticipan más actualizaciones.