El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que EE. UU. lanzará lo que él describe como 'la mayor ofensiva financiera de la historia' contra Irán, coincidiendo con las amenazas de Teherán de incautar embarcaciones que violen sus reglas de tránsito en el estrecho de Ormuz.
Esta escalada sigue a la expiración de una ventana de alto el fuego de 60 días destinada a negociar la paz en el conflicto en curso en Medio Oriente.
Las nuevas sanciones ampliarán las medidas existentes que apuntan a los sectores bancario, energético, de aviación y de criptomonedas de Irán, en medio de afirmaciones de la administración Trump de que la economía de Irán está colapsando bajo el peso de estas sanciones.
Bessent advirtió que las naciones que apoyen a Irán financieramente podrían enfrentar aislamiento, indicando posibles sanciones secundarias sobre esas entidades. En respuesta, Irán ha amenazado con retaliar contra los vecinos del Golfo que se alineen con las sanciones de EE. UU., con funcionarios militares afirmando que cualquier cooperación con EE. UU. será vista como hostil.
Además, el parlamento de Irán está considerando una legislación que requeriría que los barcos que pasen por el estrecho de Ormuz paguen por servicios, complicando aún más las operaciones marítimas en esta área crítica.
A medida que aumentan las tensiones, los precios del petróleo crudo han visto una ligera disminución, con los futuros del West Texas Intermediate cayendo a $85.93 por barril y el crudo Brent bajando a $93.22 por barril, reflejando la incertidumbre del mercado en medio de riesgos geopolíticos.