El lunes por la noche, EE. UU. llevó a cabo ataques dirigidos a activos militares iraníes, incluidos centros de mando y sitios de lanzamiento de misiles, en respuesta a las amenazas continuas a la navegación comercial en el estrecho de Ormuz. Esta vía fluvial estratégica es crucial, manejando aproximadamente el 20% del tráfico mundial de petróleo.
Al mismo tiempo, los hutíes declararon un embargo marítimo contra Arabia Saudita, lo que podría poner en peligro aproximadamente 2.5 millones de barriles por día de exportaciones de petróleo sauditas. El Comando Central de EE.
UU. informó que ha facilitado el tránsito de alrededor de 900 buques comerciales y 450 millones de barriles de petróleo crudo a través del estrecho desde principios de mayo, lo que indica la importancia de mantener abiertas las rutas de navegación. Los precios del petróleo reaccionaron a estos desarrollos, con futuros del crudo Brent aumentando brevemente antes de estabilizarse a la baja.
Analistas de ING señalaron que, aunque hay esperanzas para un alto el fuego propuesto de 10 días, permanecen divisiones significativas entre EE. UU. e Irán. Los riesgos geopolíticos se ven agravados por las declaraciones del presidente Trump prometiendo represalias por ataques a tropas estadounidenses.
Jorge León de Rystad Energy destacó que cualquier interrupción en el estrecho de Bab el-Mandeb podría afectar gravemente los envíos de petróleo sauditas, enfatizando la dependencia del mercado de rutas alternativas como el oleoducto Este-Oeste. Si las tensiones aumentan sin un alto el fuego, la posibilidad de un aumento brusco en los precios del petróleo es alta.