Los mercados respondieron favorablemente a un acuerdo preliminar entre EE. UU. e Irán destinado a poner fin a un conflicto de casi cuatro meses que tuvo importantes implicaciones económicas globales. Las acciones se dispararon mientras los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos cayeron, lo que indica optimismo entre los inversores.
Aunque no se ha firmado ningún acuerdo formal, ambas partes han acordado un 'memorando de entendimiento' y han detenido las hostilidades militares. El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que el Estrecho de Ormuz se reabriría sin peajes, una vía crucial para el transporte de petróleo.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, confirmó que el texto del acuerdo está finalizado y se firmará en Ginebra, con una declaración de alto el fuego permanente. Sin embargo, EE. UU. ha desestimado la demanda de Irán de la liberación de fondos congelados como una condición previa para las negociaciones nucleares.
La amenaza continua de un conflicto renovado persiste, particularmente porque Israel, que ha estado involucrado en el conflicto, no es parte del acuerdo y continúa afirmando su presencia militar en la región. El resultado de las negociaciones y la participación de otros actores regionales serán críticos para determinar la estabilidad a largo plazo de la situación.