El alivio inicial en los mercados tras la firma de un acuerdo interino entre EE. UU. e Irán ha sido opacado por la cancelación de las conversaciones de seguimiento programadas en Suiza. La Casa Blanca confirmó que el Vicepresidente JD Vance no asistiría debido a problemas logísticos no resueltos, enfatizando las complejidades de las negociaciones.
Analistas de UBS señalaron que, aunque el acuerdo es un paso significativo, es solo el comienzo de un proceso más largo para abordar cuestiones más amplias, incluidas las capacidades nucleares de Irán y los conflictos regionales.
Persisten las preocupaciones sobre la posible inestabilidad en el Medio Oriente, particularmente en relación con la respuesta de Israel al acuerdo y las continuas ambiciones nucleares de Irán.
A pesar de estas incertidumbres, el acuerdo ha llevado a una reducción en las interrupciones de envío en el Estrecho de Ormuz, lo que podría beneficiar a las economías dependientes de las importaciones de petróleo al potencialmente reducir los precios del petróleo y aliviar las presiones inflacionarias.
Sin embargo, algunos expertos, como David Roche de Quantum Strategy, criticaron el acuerdo por fortalecer la posición de Irán en el Golfo y limitar la influencia externa, sugiriendo que podría conducir a una inestabilidad a largo plazo. La situación sigue siendo fluida, con Trump y Vance defendiendo el acuerdo contra las críticas de que EE. UU. ha hecho concesiones excesivas.