El reciente decreto ejecutivo del presidente Donald Trump tiene como objetivo dividir la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) en tres vacunaciones separadas. Sin embargo, los expertos en salud han criticado este movimiento, afirmando que se basa en afirmaciones infundadas y podría llevar a desafíos logísticos que resulten en más vacunaciones perdidas. El Dr.
Andrew Racine, presidente de la Academia Americana de Pediatría, destacó que EE. UU. está experimentando su mayor número de casos de sarampión en décadas, en parte debido a una disminución en la disposición de los padres a vacunar a sus hijos. Aproximadamente el 9% de los padres ya están retrasando o saltándose la vacuna MMR, lo que podría empeorar si la propuesta de Trump gana impulso.
Expertos como Neil Maniar de la Universidad del Noreste y William Moss de la Universidad Johns Hopkins enfatizan que separar la vacuna no resolvería los problemas existentes, sino que crearía nuevos, complicando el acceso y aumentando el número de dosis requeridas.
Los fabricantes de vacunas, incluidos Merck y GSK, tienen poco incentivo para desarrollar vacunas independientes, ya que desviarían recursos de otras iniciativas de salud críticas. En general, esta propuesta podría socavar la confianza pública en la vacuna MMR y obstaculizar los esfuerzos para combatir el brote de sarampión en curso.