El martes, el presidente Trump anunció que había firmado un documento para cambiar oficialmente el nombre de la inteligencia artificial a 'super inteligencia', un movimiento que afirma fue respaldado por líderes de la industria tecnológica presentes en un almuerzo en la Casa Blanca.
Aunque los detalles del documento siguen sin estar claros, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, mencionó que incluye compromisos voluntarios de la industria en relación con la seguridad y los controles internos.
Los esfuerzos de branding de Trump se producen en medio de un escepticismo público significativo sobre la IA, con una reciente encuesta de la Universidad Quinnipiac que muestra solo un 25% de aprobación por su manejo del tema. Críticos, incluido el senador Mark R. Warner, argumentan que renombrar la IA no aborda los verdaderos riesgos asociados con su rápido desarrollo.
Esta situación subraya la tensión entre la innovación tecnológica y las preocupaciones de seguridad pública, lo que podría tener implicaciones para la posición política de Trump mientras navega por las próximas elecciones de medio término.