El jueves, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para renombrar el Lago Ontario como 'Lago América', un movimiento que afirma que es efectivo de inmediato. Esta decisión se produce en un contexto de deterioro de las relaciones comerciales entre EE.
UU. y Canadá, agravado por la reciente imposición de aranceles del 50% sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en bienes canadienses, a lo que Canadá ha respondido con aranceles de represalia. Funcionarios canadienses ya han declarado que no reconocerán el nuevo nombre, lo que indica una falta de aceptación de este gesto simbólico.
Los comentarios de Trump sugieren que ve a Canadá como un país que se aprovecha de EE. UU. en el comercio, complicando aún más la situación ya tensa. Esta no es la primera vez que Trump intenta renombrar un cuerpo de agua; anteriormente buscó cambiar el Golfo de México a 'Golfo de América'.
Las implicaciones de esta orden ejecutiva podrían obstaculizar futuras discusiones comerciales y relaciones diplomáticas entre los dos países, ya que señala un enfoque confrontacional en lugar de uno cooperativo.