El presidente Donald Trump anunció que la ejecución de Nidal Hasan, quien fue condenado por el tiroteo de Fort Hood en 2009 que dejó 13 muertos, no será transmitida en vivo. Esta decisión sigue a una significativa oposición a la idea de transmitir la ejecución.
Trump describió a Hasan como 'un hombre muy malo y malvado', pero reconoció que muchas personas preferirían no ser testigos de la ejecución, incluso si pudiera servir como un disuasivo contra el terrorismo.
El Pentágono había confirmado previamente que Hasan, de 56 años, sería ejecutado por un pelotón de fusilamiento, marcando la primera ejecución por un consejo de guerra de las fuerzas armadas de EE. UU. desde 1961.
Este anuncio se produce en medio de discusiones en curso sobre la ética de la pena capital y el derecho del público a ver tales eventos, lo que podría impactar cómo se percibe la justicia militar en el contexto más amplio de la sociedad estadounidense.