El Secretario del Interior Doug Burgum desestimó públicamente la encíclica del Papa León XIV sobre la inteligencia artificial, que advierte sobre el potencial de la tecnología para desplazar trabajadores y agravar la desigualdad.
Esta respuesta contrasta con los elogios del Vicepresidente JD Vance hacia el mensaje del Papa, lo que indica una división dentro de la administración mientras navega por el tema políticamente sensible de la regulación de la IA.
El Presidente Trump retrasó recientemente una orden ejecutiva destinada a establecer un proceso de revisión de seguridad de IA voluntario, citando preocupaciones de que la supervisión podría obstaculizar la ventaja competitiva de EE. UU. frente a China.
Los comentarios del Papa llegan en medio de una crítica más amplia a las políticas de la administración, incluyendo inmigración y asuntos exteriores, que podrían alienar a los votantes católicos, un demográfico crucial para Trump.
Los analistas políticos sugieren que las disputas en curso con el Papa pueden afectar el apoyo de Trump entre los católicos moderados, especialmente en distritos clave durante las próximas elecciones de medio término.
La situación refleja la compleja interacción entre la tecnología, la ética y la estrategia política mientras la administración busca equilibrar los intereses de la industria con las preocupaciones públicas sobre el impacto social de la IA.