El miércoles, los CEOs de Boeing, Lockheed Martin y Honeywell se reunieron con el presidente Trump para discutir el aumento de la producción de armas en respuesta a las operaciones militares de EE. UU. en Irán y la necesidad de tranquilizar a los aliados sobre las capacidades de defensa de EE. UU.
La urgencia de esta reunión se subraya por un reciente contrato de $35.3 mil millones otorgado a Lockheed Martin para interceptores THAAD, junto con un contrato de $398.7 millones para Raytheon para producir misiles aire-aire de rango medio avanzado.
La administración ha solicitado $87.6 mil millones en gastos suplementarios principalmente para el conflicto en Irán, mientras que una resolución del Senado ha pedido el fin de las hostilidades, reflejando un creciente escrutinio del Congreso sobre las estrategias militares.
Trump ha invocado la Ley de Producción de Defensa para acelerar la producción, pero los líderes de la industria advierten que aumentar la producción típicamente toma años, no meses.
La administración también está presionando a los contratistas de defensa para que prioricen los contratos del Pentágono y la manufactura estadounidense sobre los retornos a los accionistas, lo que ha encontrado resistencia en la industria. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, apoyó el aumento de producción de EE. UU., enfatizando la fortaleza de la base industrial de defensa de EE.
UU., que reportó más de $50 mil millones en ventas a Europa y Canadá el año pasado.