La administración Trump ha planteado preocupaciones significativas sobre las asociaciones de Ford Motor con empresas chinas, especialmente a la luz de las implicaciones de seguridad nacional.
En una carta al CEO de Ford, Jim Farley, el secretario de Transporte, Sean Duffy, destacó los riesgos asociados con la colaboración de Ford con el proveedor de baterías chino CATL y el potencial de empresas conjuntas en territorio estadounidense.
Este escrutinio se produce mientras Ford planea aprovechar las tecnologías de baterías de CATL para sistemas de almacenamiento de energía, un movimiento que ha llamado la atención en medio de las crecientes tensiones entre EE. UU. y China.
La carta de Duffy enfatiza la necesidad de que Ford reconsidere sus estrategias para priorizar a los trabajadores estadounidenses y las cadenas de suministro nacionales, reflejando una preocupación más amplia sobre la influencia de adversarios extranjeros en industrias críticas. Ford, conocido por su liderazgo en la producción automotriz de EE.
UU., aún no ha respondido a estas preocupaciones, que podrían tener implicaciones para sus operaciones y reputación en el mercado.