El viernes, los rendimientos del Tesoro de EE. UU. experimentaron una disminución tras una semana marcada por la volatilidad que elevó los costos de endeudamiento a niveles máximos en varios años. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, un indicador clave para el endeudamiento gubernamental, cayó más de 2 puntos básicos a 4.564%.
El rendimiento del bono del Tesoro a 2 años se mantuvo estable en 4.083%, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años también disminuyó más de 2 puntos básicos a 5.086%. A principios de la semana, el rendimiento a 30 años había superado brevemente el 5.19%, alcanzando su nivel más alto desde 2007 antes de suavizarse.
Esta fluctuación en los rendimientos es significativa ya que refleja la continua ansiedad de los inversores respecto a la inflación. Además, hay factores geopolíticos en juego, con negociaciones entre EE. UU. e Irán mostrando cierto progreso hacia el fin del conflicto, aunque las tensiones persisten sobre el stock de uranio de Irán y los peajes de envío en el estrecho de Ormuz.
El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, indicó que aunque hay señales positivas para un posible acuerdo, cualquier trato se vería comprometido si Irán intenta controlar el envío a través del estrecho.
Además, se espera que el Presidente Donald Trump designe oficialmente a Kevin Warsh como el nuevo presidente de la Reserva Federal, un movimiento que concluye un largo proceso de confirmación. Este cambio de liderazgo en la Fed podría influir en la futura política monetaria y en la dinámica del mercado.