Según un informe de Goldman Sachs, el sudeste asiático enfrenta un inminente shock en el suministro de alimentos impulsado por el aumento de los precios del petróleo y los fertilizantes derivados del conflicto en curso en Oriente Medio. El informe destaca que estos costos crecientes presionarán a los gobiernos a reevaluar el equilibrio entre alimentos y combustible.
Además, la posibilidad de un fuerte evento de El Niño a finales de 2026 podría agravar los problemas de suministro de alimentos justo cuando los efectos del aumento actual de los precios del petróleo y los fertilizantes comiencen a estabilizarse.
El informe indica que Singapur y Filipinas, como importadores netos de alimentos, son particularmente vulnerables a las fluctuaciones en los precios globales de los alimentos. Otros países de la región, incluidos Malasia e Indonesia, también pueden enfrentar riesgos, especialmente si sus industrias de aceite de palma son excluidas de la consideración.
La dependencia de Tailandia de los fertilizantes importados la expone aún más a los choques de precios de alimentos globales. Goldman Sachs estima que los efectos combinados de estos factores podrían añadir un promedio de 1 punto porcentual a la inflación alimentaria en el sudeste asiático después de seis meses, aumentando a 2.1 puntos porcentuales después de un año, antes de moderarse.
Estas cifras representan una presión adicional sobre las tendencias de inflación alimentaria en lugar de pronósticos de inflación total.