Los estadounidenses han invertido cada vez más en fondos pasivos del Índice S&P 500, con Vanguard y BlackRock gestionando casi $2 billones en activos.
Sin embargo, el comité del Índice S&P 500 ha optado por mantener su período de espera de 12 meses para nuevas inclusiones de acciones, lo que significa que SpaceX, que comenzará a cotizar en el Nasdaq con una valoración de $1.75 billones, no formará parte del S&P 500 hasta mediados de 2027.
Esta decisión contrasta con los comités de índices Nasdaq y Russell, que están actualizando sus reglas para incluir nuevas acciones de mega-cap más rápidamente. Analistas como Todd Sohn de Strategas Securities sugieren que los inversores que busquen exposición a SpaceX deberán recurrir al Nasdaq 100 o Russell 1000 en lugar de los fondos tradicionales del S&P 500 como VOO o SPY.
La decisión ha generado un debate entre expertos, algunos de los cuales argumentan que establece un precedente que podría afectar futuras IPOs, incluidas las de OpenAI y Anthropic. Además, los inversores han mostrado interés en ETFs temáticos que ya poseen acciones de SpaceX, y se están lanzando nuevos ETFs apalancados para proporcionar una exposición amplificada a las acciones de SpaceX.
En general, la decisión del S&P 500 de excluir a SpaceX destaca una posible divergencia en el rendimiento entre los principales índices estadounidenses y sugiere que los inversores pueden necesitar explorar vehículos de inversión alternativos para obtener exposición a las emergentes acciones de mega-cap.