Los mercados energéticos globales están experimentando volatilidad tras un ataque con misiles por parte de militantes iraníes a fuerzas estadounidenses en Jordania, que, aunque fue repelido, señala tensiones continuas en la región. Este incidente ha contribuido a una caída en los precios del petróleo de más de $90 a los altos $60, reflejando la incertidumbre del mercado.
Los analistas, incluida Natasha Kaneva de JPMorgan, sugieren que el mercado es reacio a valorar completamente los riesgos, con un 65% de probabilidad de que el crudo WTI termine el año en $75 o más, pero solo un 32% de probabilidad de superar los $90.
Esta perspectiva cautelosa se ve agravada por las acciones de Irán, que podrían socavar su influencia sobre el estrecho de Ormuz, una ruta crítica de tránsito de petróleo. Mientras tanto, los desarrollos en Rusia, incluidos los ataques a importantes refinerías, podrían ajustar aún más el mercado de productos refinados.
A medida que se acerca la temporada de ganancias, se espera que grandes compañías petroleras como ExxonMobil y Chevron reporten aumentos significativos en sus ganancias, lo que podría atraer un escrutinio político. Los analistas de Bank of America han mejorado la calificación de Chevron mientras degradan la de ExxonMobil, indicando un cambio en el sentimiento de inversión.
Además, Citigroup ha mejorado las acciones de energía renovable Fluence y Energy Vault Holdings, destacando su potencial de crecimiento a pesar de los riesgos en el competitivo mercado de almacenamiento de baterías. En general, el actual panorama geopolítico y las expectativas de ganancias sugieren un entorno complejo para los inversores en el sector energético.