Datos recientes indican que la economía del Reino Unido creció un 0.4% en el segundo trimestre de 2026, tras un aumento del 0.6% en el primer trimestre, posicionándola como la nación del G7 de más rápido crecimiento durante dos trimestres consecutivos.
La inversión empresarial aumentó un 1.7%, en contra de las expectativas de un declive, contribuyendo a una tasa de crecimiento anualizada del 2% para la primera mitad del año, según Sanjay Raja, economista jefe del Reino Unido en Deutsche Bank.
Sin embargo, las perspectivas económicas están nubladas por el conflicto en curso en el Medio Oriente, particularmente la guerra que involucra a Irán, que el Fondo Monetario Internacional advierte podría afectar negativamente al Reino Unido más que a otras naciones ricas debido a su dependencia de las importaciones de petróleo y gas.
Funcionarios del Tesoro han modelado escenarios que indican que el crecimiento podría desacelerarse al 0.3% el próximo año si las interrupciones en el estrecho de Ormuz continúan. Si bien hay signos de un cambio del gasto gubernamental al crecimiento del sector privado, expertos como Tomasz Wieladek de T.
Rowe Price advierten que el impacto del conflicto en el Medio Oriente en la economía del Reino Unido podría estar subestimado. Además, el crecimiento se concentra principalmente en el sector servicios, con la construcción y la producción industrial rezagadas, como señala Shaniel Ramjee de Pictet Asset Management.