El miércoles, las acciones de SpaceX cayeron más del 10% en las operaciones previas a la apertura del mercado después de que la compañía reportara un aumento seis veces mayor en los gastos de capital, alcanzando los 18.4 mil millones de dólares en el segundo trimestre, impulsado en gran medida por inversiones en inteligencia artificial.
Este gasto superó las expectativas de los analistas, pero generó alarmas entre los inversores sobre la gestión financiera de la compañía y su trayectoria de crecimiento. La acción cerró en poco más de 125 dólares, por debajo de su precio de salida a bolsa de 135 dólares y significativamente alejada de su pico de más de 200 dólares.
A pesar de reducir las pérdidas y proyectar 1 billón de dólares en ingresos anuales para 2030, persisten las preocupaciones sobre el ritmo de crecimiento y los costos asociados con alcanzar la rentabilidad.
El CFO Bret Johnsen intentó tranquilizar a los inversores al afirmar que la compañía está desplegando capital de manera eficiente, con un período de recuperación de menos de un año para las inversiones en computación de IA. Además, la próxima expiración de los bloqueos de los insiders podría afectar aún más la acción, ya que los insiders podrían vender sus acciones.
Los inversores están cada vez más cautelosos en esta temporada de ganancias, cuestionando si las grandes empresas tecnológicas pueden ofrecer rendimientos sobre sus sustanciales inversiones.