El jueves, el Banco de Corea optó por mantener su tasa de interés de referencia sin cambios en 2.50%, una decisión anticipada por la mayoría de los economistas. Sin embargo, la división dentro de la junta de siete miembros, con cinco miembros votando a favor de mantener y dos abogando por un aumento, indica un cambio hacia una política monetaria más restrictiva.
El nuevo gobernador Shin Hyun Song, quien presidió su primera reunión de política, se espera que adopte una postura más agresiva, priorizando la estabilidad de precios y la defensa de la moneda.
El banco central elevó su pronóstico de inflación para el año al 2.7%, influenciado por el aumento de los precios del petróleo, y aumentó su proyección de crecimiento al 2.6% tras un fuerte primer trimestre. El gráfico de puntos actualizado sugiere una probabilidad de aumentos de tasas, con proyecciones que indican un aumento al 3% dentro de seis meses.
Los analistas predicen que el Banco de Corea podría aumentar las tasas al 2.75% en julio y potencialmente alcanzar el 3.00% para fin de año, impulsado por presiones inflacionarias y un won debilitado, que se ha depreciado un 4.5% frente al dólar este año.
El auge de las exportaciones de semiconductores está fortaleciendo la economía, pero la inflación se está convirtiendo en una preocupación creciente, como lo demuestra la tasa de inflación de abril del 2.6%, superando el objetivo del banco central.
Las expectativas del mercado están cambiando, con muchos economistas anticipando ahora al menos un aumento de tasas para septiembre, reflejando el cambiante panorama económico.