Durante una entrevista en CNBC, Jack Lew enfatizó que se proyecta que el Seguro Social se quedará sin ingresos suficientes para pagar completamente los beneficios para la próxima presidencia, con el fondo fiduciario potencialmente agotándose a finales de 2032.
Actualmente, más de 75 millones de estadounidenses dependen del Seguro Social, y los desafíos de financiamiento del programa se ven agravados por la creciente demanda a medida que más individuos alcanzan la edad de jubilación. En el año fiscal 2026, los gastos para el Seguro Social, Medicare y Medicaid aumentaron significativamente, contribuyendo a un déficit acumulado de $2 billones.
Lew instó a los legisladores a comenzar discusiones sobre la reforma, haciendo referencia a las reformas bipartidistas de 1983 como un modelo potencial.
Expresó escepticismo sobre las propuestas de invertir los fondos del Seguro Social en el mercado de valores, abogando en cambio por un enfoque en ajustar la base salarial y las contribuciones fiscales para garantizar la sostenibilidad del programa.