El martes, el yen japonés se debilitó a 162.27 por dólar, marcando su nivel más bajo en cuatro décadas. Este declive ha provocado discusiones sobre una posible intervención por parte de las autoridades japonesas, ya que el Secretario en Jefe del Gabinete, Minoru Kihara, indicó el compromiso del gobierno de crear una economía más resistente a las fluctuaciones del tipo de cambio.
Aunque se abstuvo de comentar sobre el nivel actual del yen, la situación sigue siendo precaria. El Banco de Japón recientemente elevó su tasa de interés de referencia al 1%, el nivel más alto en más de treinta años, como parte de un esfuerzo más amplio para normalizar la política monetaria iniciada en 2024.
Este aumento de un cuarto de punto, que siguió a un aumento previo al 0.75% en diciembre, refleja la respuesta del banco central a la creciente inflación, exacerbada por el aumento de los precios de la energía vinculados al conflicto en Irán.
La combinación de un yen débil y tasas de interés en aumento podría tener implicaciones significativas para la economía de Japón y su atractivo para los inversores extranjeros.